Parada de papel
Destino o parada de papel
nunca nada todo escrito está,
existen los que viven en sus cuevas de cristal.
Destino o parada de papel
mira a los que no quieren reflejar
los brillos de la autenticidad.
Destino o parada de papel
majestuoso, incomprendido e inaudito
como un tornado en un acto protocolar.
Destino o parada de papel
viviendo como un paria
sin lograr achicar la mediocridad.
Destino o parada de papel
como un sol de mil rayos
que sigue saliendo porque es de verdad.
Haikus
-1-
que hermoso barranco
no hay otro mejor para despeñarse
en todo el universo
-2-
sé que es valioso
lo que nos une
porque nadie lo comprenderá
-3-
disfruta el agua que bebes
y trata de alcanzar esa divinidad
que sacia la sed a pesar de no tener sabor
-4-
los árboles crecen solos hacia el sol
nunca nadie les indica el camino
la vida crece y se multiplica ¿sola?
-5-
si en la penumbra
puedes ver crecer la tristeza
es porque no quieres ver
el sol que pronto se irá
-6-
precioso niño recién nacido
igual que todos los demás
nunca será de nadie
-7-
llegarás a componer obras maestras
cuando seas capaz de sentir
la música que hay en el silencio
-8-
los niños no juegan como locos
si los mayores fuéramos más cuerdos
no diríamos que juegan como locos
-9-
camina lo que haga falta
y si no tienes piernas
aprende a conducir en el vacío
-10-
no trates de entender
mi poesía completamente
es por ese misterio
por lo que se llama poesía
En el fuego
Todo efecto es precedido de una causa, o como dice la física; "toda reacción es precedida de una acción". Y aclaro que no se trata de buscar culpables. Somos seres con conciencia, como tal tenemos derechos, pero sobre todo, sobre todo; deberíamos tener deberes (valga la redundancia). Obligaciones, sí. Y el deber principal sería con uno mismo (la conciencia), aunque no esté legislado en ninguna ley terrenal, no significa que no pueda existir en otros perímetros más altos. Ha de existir, aunque muchos no lo crean y bastante tiene o tendrá ya el errado con su desdicha ante la luz de la pura conciencia...
Las personas importan más que las cosas, porque las cosas son para las personas y no al revés "in rebus humanis personae sunt principaliores quam res, quia res sunt propter personas, et non e converso". Dijo Santo Tomás de Aquino. Pero existen personas que entran en una espiral y se les va la vida tras el humo de lo fatuo...
"La economía son ciclos". No: "La naturaleza es cíclica". Eso sí. La economía es artificio, invento humano, un mal menor -pienso yo-, y como tal, siempre ha de responder a un detonante o estímulo. Sin duda hemos hecho cosas mal en el pasado, pero ya de nada sirve lamentarse. Sólo quiero dejar una pequeña pero lúcida, creo, chispita de esperanza para el final: Es en los malos tiempos en donde más importa la valía y donde se puede obtener algo mejor, igual que es en el fuego en donde se forja el hierro.
Creer en la luna
de comprender que la luna
no solo refleja el sol,
embellece lo que ilumina.
Te equivocas al despreciarla
solo porque ella nunca
va a dar buena luz
a tus egoistas deseos.
El sentido de la vida
"La vida no tiene sentido". Afirma el ateo.
"El sentido de la vida es el que tú le quieras dar". Reflexiona el filósofo.
"El sentido de la vida es un misterio". Descubre un día el mago.
"El sentido de la vida es Jesús". Reza el católico.
"El sentido de la vida lo encontrarás dentro de ti". Interioriza el anacoreta.
"El sentido de la vida acaba de ser descubierto en un laboratorio". Retransmite el locutor.
"El sentido de la vida es bla bla, bla...". Dice el que habla por hablar.
"El sentido de la vida es perfeccionarse hasta la iluminación". Medita el místico.
Y así, cada cual vive lo que cree, hasta un día, donde quizá algo cambie y se comprenda sin palabras...
"El sentido de la vida es el que tú le quieras dar". Reflexiona el filósofo.
"El sentido de la vida es un misterio". Descubre un día el mago.
"El sentido de la vida es Jesús". Reza el católico.
"El sentido de la vida lo encontrarás dentro de ti". Interioriza el anacoreta.
"El sentido de la vida acaba de ser descubierto en un laboratorio". Retransmite el locutor.
"El sentido de la vida es bla bla, bla...". Dice el que habla por hablar.
"El sentido de la vida es perfeccionarse hasta la iluminación". Medita el místico.
Y así, cada cual vive lo que cree, hasta un día, donde quizá algo cambie y se comprenda sin palabras...
Seguir al viento
radiografiar un bloque de hormigón
vencer sin trampas a un campeón
e iluminar la noche como un ángel de la verdad.
Cuando la lluvia lo inunde todo
no vayas a la sala de los pasos tristes
tú puedes seguir al viento.
As Pontes de García Rodríguez
Los nombres nos dan pistas acerca de, imprimen carácter. Los pueblos, que deben ser seres sintientes también, tampoco se libran de esta ley. Sin ir más lejos: Villalba. En la Villa del Alba se pueden ver unos amaneceres preciosos, inolvidables. Un juego de luces que casi puedes sentir al inhalar el aire madrugador, puro y espabilado por la helada del rocío de la mañana. Espectáculo listo para ser fácilmente contemplado al encontrarse en una llanura -Terra Chá-.
As Pontes de García Rodríguez, que en castellano cambia el género y pasa a ser: "Los Puentes de García Rodríguez". Es pueblo con varios puentes, como imaginará quién no lo conozca. Pero la cosa se pone interesante llegado a este punto y es que va mucho más allá... en As Pontes hay también otro tipo de puentes. Me explico: para los de mi generación es puente en donde nacimos. Un puente que supimos disfrutar mientras duró, pero que nos llevó, invariablemente, y demasiado pronto, hacia el otro lado.
Para generaciones más antiguas, As Pontes solo es un lugar donde ganarse el pan, es un puente que el pueblo les tendió desde donde nacieron -hay gente venida no solo de Galicia, sino de toda España- hacia donde llegaron para ganarse espléndidamente las habas. El boom de Endesa trajo mucha prosperidad a esta villa y de paso a un montón de trabajadores de todos los lares, propiciando un aumento demográfico récord y que naciésemos muchos ponteses, hijos de no nativos, que años después, pasado ya el boom y con la edad de ganarnos la vida por derecho propio, nos encontramos con las puertas que conducían a la gallina de los huevos de oro cerradas. Lo quisiéramos o no, tuvimos que abandonar cualquier pretensión de querencia local.
Eso es: un puente anchísimo que invitó a entrar y otro puente igual de ancho pero más sombrío, invitándote a marchar. Son puentes muy anchos y largos los dos, pero no son de piedra, ¿Quién sabe donde están y de qué depende que te encuentres con uno u otro? nadie los vio pero existen, vaya si existen, y dependen del tiempo y de tu situación personal.
El tiempo dirá si se vuelve a crear otro gigantesco, llamativo y efímero puente de entrada y se vuelve a repetir el ciclo. Difícil lo veo. El lignito se acabó. No se atisba ningún milagro a la vista. El caso es que pocos son -pero afortunados- los que nacieron allí y consiguieron quedarse. Para la mayoría de los de mi generación, verdaderos hijos de As Pontes, solo podemos sentirla como a una amante eterna. Siempre tuya pero nunca completamente presente.
As Pontes de García Rodríguez, que en castellano cambia el género y pasa a ser: "Los Puentes de García Rodríguez". Es pueblo con varios puentes, como imaginará quién no lo conozca. Pero la cosa se pone interesante llegado a este punto y es que va mucho más allá... en As Pontes hay también otro tipo de puentes. Me explico: para los de mi generación es puente en donde nacimos. Un puente que supimos disfrutar mientras duró, pero que nos llevó, invariablemente, y demasiado pronto, hacia el otro lado.
Para generaciones más antiguas, As Pontes solo es un lugar donde ganarse el pan, es un puente que el pueblo les tendió desde donde nacieron -hay gente venida no solo de Galicia, sino de toda España- hacia donde llegaron para ganarse espléndidamente las habas. El boom de Endesa trajo mucha prosperidad a esta villa y de paso a un montón de trabajadores de todos los lares, propiciando un aumento demográfico récord y que naciésemos muchos ponteses, hijos de no nativos, que años después, pasado ya el boom y con la edad de ganarnos la vida por derecho propio, nos encontramos con las puertas que conducían a la gallina de los huevos de oro cerradas. Lo quisiéramos o no, tuvimos que abandonar cualquier pretensión de querencia local.
Eso es: un puente anchísimo que invitó a entrar y otro puente igual de ancho pero más sombrío, invitándote a marchar. Son puentes muy anchos y largos los dos, pero no son de piedra, ¿Quién sabe donde están y de qué depende que te encuentres con uno u otro? nadie los vio pero existen, vaya si existen, y dependen del tiempo y de tu situación personal.
El tiempo dirá si se vuelve a crear otro gigantesco, llamativo y efímero puente de entrada y se vuelve a repetir el ciclo. Difícil lo veo. El lignito se acabó. No se atisba ningún milagro a la vista. El caso es que pocos son -pero afortunados- los que nacieron allí y consiguieron quedarse. Para la mayoría de los de mi generación, verdaderos hijos de As Pontes, solo podemos sentirla como a una amante eterna. Siempre tuya pero nunca completamente presente.
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